En unas pocas horas le pondré punto y final a esta última etapa de mi vida, que ha durado 7 años. Lo curioso del asunto es que a pesar de ese número tan alto de años, tengo la impresión de que el tiempo ha pasado volando, me queda el consuelo de que debo tener esa sensación porque han estado llenos de amigos, risas, buenos momentos y experiencias enriquecedoras que me han hecho ser un poco más la persona que soy.
No me arrepiento de ninguna decisión tomada durante este tiempo, todo, incluso los malos momentos y las malas gentes, me han hecho probarme y marcar los límites un poco más allá, ese lugar donde siempre piensas que no llegarías y donde la vida te enseña que no sólo puedes alcanzar sino superar. Me he equivocado mucho, de eso soy consciente, pero siempre he creído que quien más aprende es quién más se equivoca, hoy comentaba con una amiga el repelús que nos produce esa gente perfecta, higiénica que parece que todo lo hace bien. Nunca he pretendido ni pretendo ser así, equivocarme ha sido mi privilegio. En unas horas todo estará terminado. Me gustaría dar las gracias a todos los que han pasado, no sólo los buenos, sino también los malos momentos, los que han aprendido a quererme a pesar de mis malos días y los que me han enseñado lo importante que es conservar a tu lado a la gente que merece la pena. Me siento afortunada de que en mi caso sean muchos los que la merecen.
Mañana no lloraré, ni al otro tampoco, no porque el momento no lo merezca, no porque esto no suponga pérdida...sino porque me llevo lleno el saco de experiencias de la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario