sábado, 10 de enero de 2009

Me gusta la nieve






Cada vez que los copos tiñen de blanco la tierra donde habito, donde mi famlia ha habitado durante más de dos siglos, me vienen a la cabeza los días de mi infancia, cuando mi padre nos levantaba al grito de : "¡Está nevando!" no importaba que hora del día o de la noche fuera...supongo que su entusiasmo es hoy día mío. Recuerdo estar cubierta de ropa, al estilo cebolla, capa sobre capa y parecer el muñeco de Michelin, recuerdo que no había clase, y que mi abuelo me dejaba asomarme a la puerta cada media hora a tirar bolas de nieve a la pared de la vecina, Fermina, que solía salir a renegarnos porque se le iba a calar y luego no habría manera de que se secara. Pero, a nosotros, nos daba lo mismo, porque la cara de alegría de mi hermana y mía cuando hacíamos la bola de nieve y la lanzábamos merecía la pena. Ojalá y la nieve nos deje una imagen como la que adjunto a este post.

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