sábado, 10 de enero de 2009

Felicidad científica.

Señoras y Señores, lectores de este, mi humilde rincón, no busquen más, si han llegado hasta aquí deben saber que las claves de la felicidad han sido desveladas gracias a las ciencias experimentales. Parece una locura, un despropósito, pero la búsqueda de la felicidad ha sido destripada. Lo peor de este asunto es, que yo hasta ahora había sido una de esas personas que pensaban que uno de los motores de nuestra existencia era, precisamente, esa búsqueda. No de la felicidad constante, ni permanente, a tal utopía no aspiro, sino de esos momentos brillantes, que recordados con el tiempo y la distancia, son capaces de sacarnos del más profundo de los agujeros de la desesperanza, iluminando esa lucecita al final del túnel que, como humanos, no podemos evitar seguir. Escribe Gil de Biedma que, la vida nos sujeta porque precisamente no es cómo la esperábamos. Y para mí, ahí reside su encanto, en que cada día es una oportunidad nueva para seguir participando en esa búsqueda. Como decía una de las personas más inteligentes y a las que más he querido en mi vida, si hoy ha ido mal, no te preocupes, que mañana vuelve a salir el sol.
Así que ya saben, sigan sujetándose, y bien sea por ciencia, por curiosidad o por empeño, sean felices cuando y cuanto puedan.

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